Frentecracia: preeminencia de los Frentes de gobierno en todos los sectores de la vida de un país, provincia, ciudad. La definición que acabo de acuñar tiene una explicación.
De haber sido los Partidos, la principal forma institucionalizada de participación política, en Argentina se han convertido en estos Frentes, Coaliciones, Alianzas que tienen una simbiosis con los espacios de poder y recursos que brinda el Estado, la “dictadura del funcionariado”.
Esta expansión ocurre gracias a la capacidad de estas organizaciones para manejar el reparto y el control de los cargos públicos primero, y de amplios sectores de la población después.
Argentina no es capitalista (ni socialista)
Por sus orígenes, el país (por ende, su clase gobernante) no considera reorganizar racionalmente la producción, dirigida a obtener el máximo rendimiento productivo. Ergo, no es capitalista.
Sí hay que decir que el funcionario moderno es un empleado a sueldo y con esto consuma la separación de éstos, de los medios de trabajo, y en ello coinciden desde la izquierda a la derecha esclarecida.
Ahora bien, ¿el sistema de producción es colectivo en Argentina? ¿No existe el afán de lucro? La respuesta es obvia, tampoco es socialista nuestra nación.
Por qué la salida es política
La propiedad de la información y del conocimiento son un recurso esencial en esta “modernidad tardía”, y estamos transitando una época signada por la fragmentación y el desencanto.
Educar para la ciudadanía, significa formar personas que no solamente conozcan sus derechos, deberes y obligaciones, sino capacitarlos para ejercerlos.
Ejercerlos significa la mayoría de las veces pagar costos. Si no, la salida es irse o callar. Por Silvio Verliac