Argentina tiene fantasmas que la acosan. Por ende le da miedo, y se vuelve violenta. Aunque no sea saludable.
Es difícil no entrar en esa espiral constante. No alcanzan los terapeutas.
Vieron la película Sexto sentido. El niño sufría, le hacían bullying, hasta sabía que su médico estaba muerto. Él veía fantasmas de verdad.
Personas del ultramundo que le contaban o mostraban cosas horrendas.
Somos como ese chico. Sería muy sano que tratemos de gestionarlo.
Si hacemos silencio en algunos casos, es una respuesta refleja.