Falta un año, se podrá decir. Pero para los políticos profesionales, como los ajedrecistas, que piensan sus movimientos en base a muchas jugadas posteriores, y a que haría el contrario, además de las recetas estudiadas, no.
Cristina Kirchner ya no pertenece a este gobierno, jugada 1. ¿Macri?, es el contendiente ideal, jugada 2. Dar datos y cifras dudosos, para tratar de sacar de foco, la verdadera intención final, jugada 3. Estar cerca desde lo discursivo, del lado del sentir popular, jugada 4. Llegar a la Presidencia, ¿Jaque?
En la semana que pasó, como viene sucediendo cada vez que publica en sus redes, o da un discurso, obliga al gobierno, obliga a los analistas, y obliga a la oposición, a la que ella, ya pertenece.
Esto último se llama manejar la agenda. En los procesos de producción del discurso político, la agenda expresa la interacción entre los actores políticos, los medios y la sociedad. Para ello, Cristina Kirchner pone en escena discursos, imágenes, canciones, etc, para la oferta política en pos de la obtención de votos. Cómo lo hacen todos los políticos profesionales. El problema que tienen los demás, es que hoy por hoy, CFK está manejando esa agenda.
En dibujos animados, había un conejo, Bugs Bunny, y había un cazador, Elmer, que intentaba cazar al conejo, y los historietistas, ponían “Rabbit season”, temporada de conejos. Por supuesto, Bugs Bunny se salía siempre con la suya, y dejaba en ridículo a Elmer. Esperemos. Por Silvio Verliac / Casa Tomada