La tensión entre el gobierno y sectores de la prensa ha puesto en el centro del debate el papel del periodismo en democracia.

Las declaraciones del ministro de Economía, sobre el futuro del periodismo como una profesión que tiende a desaparecer, y las críticas del Presidente a periodistas y medios específicos, han generado controversia y plantean preguntas clave.
Por ejemplo, el intercambio de declaraciones entre el gobierno y algunos periodistas respecto a la cobertura de las medidas económicas, ilustran esta tensión.
Esta polémica no es solo un cruce de opiniones. Revela una compleja interacción política y social. El gobierno suele argumentar en defensa de su libertad de expresión, y critica la supuesta parcialidad de la prensa, apoyándose en las redes sociales como canal directo con la gente.
Sin embargo, deslegitimar a la prensa debilita su rol de fiscalizador del poder, clave para la transparencia.
El periodismo actúa como uno de los controles esenciales, entre otras cosas, que verifica las acciones del gobierno, denuncia posibles abusos y brinda a la ciudadanía información esencial para tomar decisiones informadas. En este sentido, el periodismo no es solo una labor, sino un servicio público fundamental para el funcionamiento de la democracia.
Además, la desinformación en redes puede dificultar un debate público informado.
Si bien las redes permiten la participación ciudadana, también facilitan la difusión de noticias falsas y discursos polarizantes. La inmediatez y el alcance masivo de las redes, pueden eclipsar la verificación y el análisis riguroso que el periodismo ofrece.
A su vez, el periodismo enfrenta desafíos: crisis económica, polarización, la transformación digital.
Muchos medios luchan por su supervivencia, lo que puede afectar la calidad de la información y la diversidad de voces.
La polarización, donde el público elige informarse solo a través de fuentes afines, erosiona la objetividad y fragmenta la opinión pública.
La irrupción de las redes exige nuevas formas de narrar historias, verificar información y conectar con la audiencia.
En última instancia, la salud de nuestra democracia depende en gran medida de encontrar un equilibrio entre un gobierno abierto al escrutinio y un periodismo comprometido con la verdad.
Silvio Verliac