Por Silvio Verliac. Si creemos que Milei, Massa o Bullrich van a solucionar los problemas estructurales, estamos justamente en un problema. Si creemos que Bahl o Frigerio; Azcué o Gay/Giano?? van a levantar Entre Ríos y Concordia - ojalá me equivoque - somos un tanto “ilusos”. Por qué.
Porque si tenemos un emprendimiento, no somos un maxi quiosco paraestatal, vamos por derecha, o somos empleados, y no recibimos subsidios, o sueldos exorbitantes para un Estado al borde del precipicio, los argentinos, primero deberemos seguir trabajando en serio, con la soga al cuello, por varios años, que exceden un mandato de gobierno.
La crisis es tan larga y profunda, que aunque vivamos en un país potencialmente rico, el 40 por ciento es pobre (en Concordia más del 50).
Sé que por momentos es hasta entretenida mirar la novela política. Pero es como ver una serie, donde consumimos capítulos, hasta que la serie se termina.
Los guionistas son – raras excepciones – hábiles en mantener el suspense.
Quién es el malo, quién el bueno y cómo se resuelve.
Alerta de spoiler
No tienen idea. No tienen idea cómo va a terminar, porque van sobre la marcha, dinámicamente, ya que se ha construido, con complicidades y partícipes necesarios, una madeja que resulta casi imposible de desenredar.
¿Por dónde comenzar, sin que esto explote?
Un candidato a presidente, gobernador, o intendente debiera ser honesto, y decir: “les aclaro que esto no lo soluciono yo en mi mandato”.
¿Quién lo vota si es sincero? Bueno, hay maneras.
Como el chiste del gato que se cayó del techo cuando el dueño estaba de viaje, pueden ser amables, considerados y ensayar un “conmigo y mi equipo, vamos a tratar de ir solucionando los problemas urgentes, y los importantes van a llevar más tiempo”.