Director: Silvio Verliac              

Chalup

Hace un tiempo ya, hablamos del fenómeno de la modernidad, la posverdad, y tocamos brevemente la disonancia cognitiva. Usted, como yo, si no está de vacaciones, no posee todo el tiempo para acumular nueva información, eso tiene un costo, justamente tiempo. Además, tiene otro coste, el emocional. Y tenemos decisiones que tomar por delante.

 

Se sabe que la mayoría de las personas preferimos los pensamientos placenteros, que nos dan felicidad, a los que son desagradables.

Prácticamente hoy todos tenemos una conexión, estamos conectados, es decir podríamos, subrayo podríamos, tener mayor acceso a la información, pero el sesgo de confirmación puede jugarnos una mala pasada, y allí es donde es importante detenernos, porque está estrechamente vinculado con la actualidad.

A partir de nuestra formación en el hogar, y la instrucción que hayamos podido lograr, formal o informal, más el hábito o no de la lectura en el transcurso de nuestras vidas, al obtener un nivel aceptable de información, no dejamos igualmente de tratar de estar del lado correcto de la razón.

Es lo que, desde la antigüedad, pasando por la Edad Media, y aún más en la modernidad, sobre todo a partir del siglo XX, los estudiosos del tema han analizado.

¿Mi razonamiento es correcto? Por supuesto que desearía que sí.

Mi punto de vista es que a mayor nivel de formación y de información, más deberíamos cuestionar nuestra mirada, no para cambiarla, sino para ponerla razonablemente en duda, y a partir de allí, tomar las decisiones más convenientes.

Lamentablemente, y muy a nuestro pesar, la educación / instrucción formal ha decaído notablemente en Argentina en franjas de la población que deben subsistir, primero que nada.

Aunque podemos conocer, todos creo hallamos personas que han logrado incluso ser profesionales, que tienen ideas muy arraigadas en su estructura, y tranquilamente preguntarnos ¿no ve esto, aquello, o lo otro?

Me viene aquella ingeniosa y no menos maliciosa respuesta de una de las jefas de campaña de un ex presidente de Estados Unidos, que dijo, no, son hechos alternativos.

La motivación para la reducción de la disonancia cognitiva se debe a la tensión psicológica que debemos soportar cuando nuestro sistema de conocimiento presenta una gran incoherencia interna, justamente una disonancia, y nos vemos obligados a introducir nuevos valores, justificaciones, para obtener finalmente una retribución a nuestras atribuladas mentes.

El deseo, el costo/beneficio, el tiempo, las necesidades personales, no deberían dejarnos hacer caer en trampas de nuestra mente, y menos en un marketing diseñado para ello. Como todos sabemos, tenemos desafíos cercanos por delante.

Por Silvio Verliac

Casa Tomada

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