La Constitución dice en su artículo 88: En caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del presidente, el Poder Ejecutivo será ejercido por el vicepresidente de la Nación. En caso de destitución, muerte, dimisión o inhabilidad del presidente y vicepresidente de la Nación, el Congreso determinará qué funcionario público ha de desempeñar la Presidencia, hasta que haya cesado la causa de la inhabilidad o un nuevo presidente sea electo. La pregunta del título tiene que ver con la realidad que vivimos desde hace un tiempo.
Es altamente llamativo que no se formule esta pregunta: ¿estamos en una virtual acefalía?
Un ministro es quién dirige los destinos del país, y allí radica el punto neurálgico. Al ministro nadie, aún, lo votó para presidente, o vice.
Esta normalización del desapego a las instituciones de la república, con esporádicas apariciones de las personas que ocupan los dos más altos cargos de la vida del país, muestran descarnadamente, que a punto de cumplirse 40 años del retorno de la democracia, tenemos una “democracia sui generis”, estilo argentino, que será seguramente estudiada.
Caben entonces las preguntas: ¿estamos frente a un golpe palaciego?, ¿en esta sofisticada maniobra, no se repara que un ministro, dice en declaraciones que son de dominio publico, que no hubiera hecho las cosas como este presidente, y que comenzará a tomar medidas de políticas de Estado a partir del 20 de Noviembre, como reformas tributarias, si es elegido?
¿Reemplazó “de hecho” a quienes, democráticamente fueron elegidos hasta el 10 de diciembre?
Por Silvio Verliac
Casa Tomada