Director: Silvio Verliac              

Esta es una columna inusual. La hacemos después del intento de un hombre armado de matar a Donald Trump mientras hablaba desde un escenario en un mitin en Butler, Pensilvania, el sábado, cuando una bala le hirió en la oreja; y fue trasladado a un lugar seguro. Uno de sus seguidores entre la multitud murió y otros dos resultaron gravemente heridos por la ráfaga de balas. El atacante, un joven que estaba apostado con un fusil en el tejado de un granero cercano, fue muerto a tiros por francotiradores del servicio secreto.

 

 

¿Qué se desprende de esto? Con razón, el ataque ha sido condenado por el presidente Joe Biden y por todos los sectores políticos.

Por muy enojada y polarizada que se haya vuelto la política estadounidense, nadie debería jamás celebrar la violencia por motivos políticos, ya sea que la víctima sea Trump; o el marido de Nancy Pelosi (que fue atacado con un martillo por un enloquecido en su casa hace dos años); o la policía y otras personas que fueron agredidas por una turba que irrumpió en el Capitolio en enero de 2021.

Después del ataque, Trump dijo que "es más importante que nunca que estemos unidos". Continuará con su campaña a la presidencia y, en el corto plazo, asistirá a la convención del partido republicano en Milwaukee que comenzará el lunes.

Nuestra opinión es que probablemente saldrá de esto políticamente más fuerte. El republicano se comportó como un político instintivo. En los momentos posteriores al disparo, se aseguró de ponerse de pie, levantar el puño y cantarle a la multitud mientras la sangre le salpicaba la mejilla. Creo que estaba gritando “lucha”. Es esta imagen, de un candidato ensangrentado y lleno de energía, la que imaginamos que entusiasmará aún más a sus partidarios, activistas del partido y donantes.

La motivación del atacante puede importar poco. Después del tiroteo contra Ronald Reagan en 1981, quienes han matado (o intentado matar) a presidentes estadounidenses “rara vez tienen un motivo político específico". La mujer que disparó contra el presidente Ford en San Francisco en 1975 pretendía “una protesta contra el sistema”. El presidente Garfield fue asesinado a tiros en 1881 por un hombre que pensó que debería haber tenido un nombramiento consular”. El hombre que atacó a Reagan supuestamente esperaba que eso impresionaría a una actriz. El actor que asesinó a Lincoln quería vengar al sur Confederado. El asesinato de John Kennedy es aun hoy motivo de controversias, ya que su presunto autor murió poco después asesinado.

Sin duda, habrá teorías de conspiración y mucha desinformación por venir.

Sería fácil lamentarnos del extremismo y la fácil disponibilidad de armas en Estados Unidos.

De hecho, la grave amenaza de la violencia política es una realidad en todas partes. Por ejemplo, no fue hasta mayo que un hombre armado disparó e hirió al primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, mientras hacía campaña para la reelección.

En Brasil, en 2018, Jair Bolsonaro fue apuñalado en el abdomen en un mitin de campaña. Llegó a ser presidente.

El 19 de mayo de 1986, Raúl Alfonsín estaba en su tercer año de presidencia cuando se supo que era blanco de un atentado que se concretaría en su visita el Tercer Cuerpo de Ejército en Córdoba. Minutos antes de que el mandatario llegara al lugar, el oficial Carlos Primo, miembro del Comando Radioeléctrico cordobés, vio que cerca del lugar donde el Presidente se iba a ubicar para ser parte del acto había un cable negro sospechoso que se asomaba cerca de una alcantarilla. Había trotyl suficiente para producir una explosión que matara al presidente.

El jueves 1 de septiembre de 2022, minutos antes de las 21, Fernando Sabag Montiel apuntó contra la vicepresidenta Cristina Kirchner con una pistola calibre 32 y gatilló dos veces, pero las balas no salieron. Sabag Montiel fue detenido esa misma noche, y en los días siguientes se detuvo también a Brenda Uliarte y a Nicolás Gabriel Carrizo. 

Cuando los candidatos no pueden asistir a eventos o lugares anunciados previamente, la democracia retrocede y todos salen perdiendo.

¿Cuál será el efecto del atentado contra la vida de Trump en las elecciones estadounidenses? A juzgar por encuestas serias, el republicano ya lideraba por poco el voto popular nacional. Si nos centramos en los estados indecisos, la ventaja de Trump parece mayor. Un modelo de pronóstico electoral más sofisticado, en Estados Unidos había sugerido anteriormente que Trump está sustancialmente por delante del candidato demócrata, con una probabilidad de victoria de tres entre cuatro.

Nuestra impresión es que la popularidad de Trump ahora aumentará aún más.

El intento de asesinato probablemente tendrá otras consecuencias, aunque difíciles de predecir. Puede distraer la atención de los problemas inmediatos de Biden, después de semanas de presión de sus compañeros demócratas que quieren que se mantenga al margen como candidato del partido. Puede que ahora a Biden le resulte más fácil ignorar a sus críticos. Pero por otro lado, este puede ser el tipo de evento impactante que ayude a concentrar las mentes en la Casa Blanca y fomente una conversación franca con el presidente sobre su debilidad como candidato, especialmente si Trump está ahora con más energía.

Idealmente, la fealdad del atentado contra la vida de Trump podría producir algo esperanzador. Ojalá alentara a los políticos de todos los bandos (incluido el propio republicano) a moderar su lenguaje, hablar menos sobre los males de sus rivales políticos y fomentar el retorno de la civilidad a la política. Las posibilidades de que eso ocurra, por supuesto, son lamentablemente cercanas a cero.

 

 

 

 

 

 

 Con información de The Economist; La Nación; Página12 y agencias.