Director: Silvio Verliac              

Para quién vio el partido semifinal de Sudáfrica frente a Inglaterra el sábado pasado, del Mundial de Rugby que se juega en Francia, habrá observado como el equipo africano en el primer tiempo, veía cómo el encuentro se la escurría entre las manos. La táctica del conjunto inglés era sencilla, y la planificación del staff sudafricano hacía agua. No había pasado media hora de juego, y todo el cuerpo técnico de los Springboks se reunió en las gradas.

 

Inmediatamente, a los 30´sacaron al 10, al apertura titular, por el experimentado reserva Handre Pollard. Apenas comenzado el segundo período, sacaron también al 9, el medio scrum, y pusieron a Faf de Krerk. Cambiaron.

A los 6' echaron mano de RG Snyman por Eben Etzebeth; a los 9' Ox Nche por Steven Kitshoff; a los 11' Kwagga Smith y Deon Fourie por Siya Kolisi y Duane Vermeulen; a los 16' entró Vincent Koch por Frans Malherbe.

Esta crónica cómo se emparenta con la política

Puedes tener un muy buen equipo, de hecho los sudafricanos son los últimos campeones mundiales, pero si el oponente está haciendo mejor las cosas, si está de manera cómoda venciéndote, la pregunta no sería por qué cambiar, sino cómo no hacerlo.

Cambiar tiene sus riesgos. Puede fallar. Terminarán culpándote por osado o hasta de aparente cierta improvisación, si el resultado no es el esperado.

Lo que sí es seguro, era que Inglaterra iba a llevarse el partido, y cambiaron a tiempo.

La política puede tomar como enseñanza, que una planificación puede ser errónea, el oponente plantear una mejor, o cambiar las circunstancias.

Para ello, hay que estar dispuestos a realizar las modificaciones que hagan falta.

Asterisco: Handre Pollard, que había ingresado a los 30´del PT, terminó definiendo el partido, con un penal a tres minutos de su finalización, 16-15 a favor de Sudáfrica.

Por Silvio Verliac

Casa Tomada

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