Director: Silvio Verliac              

En el deporte de alto rendimiento los números importan. Anoche Boca tuvo un 55% del tiempo la posesión de la pelota; remató 18 veces hacia el arco, algunas claras situaciones bajo los tres caños, y dio 505 pases a un compañero contra 413 del rival. Está también, el análisis cualitativo y el fenómeno social.

 

En cuanto a lo cualitativo del partido, cualquier persona que lo vio anoche, y aun sin entender mucho de fútbol, sabe que Boca trató de ganarlo, y el equipo brasileño vino a Argentina a no perderlo.

Si lo vemos desde ese punto de vista, Palmeiras hizo su negocio. Por eso festejaban el empate los hinchas de Brasil al final del encuentro.

Sin embargo, es muy interesante reflexionar lo que genera Boca en un partido semifinal de Copa Libertadores. En el termo del fútbol, pero también fuera de él.

Porque para casi nadie pasa desapercibido. Trasciende el deporte y se convierte en un fenómeno socio-cultural.

Se produce lo que llamo el vamos boca-antiboca.

Esta dicotomía, esta negación a reconocer al club que viste azul y oro, es poco por no decir incomparable, en el fútbol argentino.

Ser de Boca, a morir, o ser antiboca, y no importa que enfrente esté un histórico rival en el deporte, como son los brasileños.

Los canales de tv, las páginas de noticias, las redes sociales, fue y es Boca, Boca, Boca. Sin distinción de críticas o elogios.

No tengo una respuesta elaborada para explicar este fenómeno. Hasta quienes se declararían abiertos detractores del fútbol, son llevados casi, por la marea.

Sí puedo decir, a riesgo de equivocarme, que es un fenómeno socio-cultural que trasciende lo estrictamente deportivo.

Silvio Verliac / Casa Tomada

www.casatomada.ar