Cincuenta años de feria, un Día Mundial y Concordia en el escenario más grande de América Latina.
Hoy el calendario global se detiene en una de las herramientas más transformadoras de la humanidad. El Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, instituido por la UNESCO es un recordatorio: el libro sigue siendo el último gran espacio donde el pensamiento puede tomarse el tiempo que necesita.
Jorge Luis Borges concibió al libro como una extensión de la memoria y de la imaginación. De hecho escribió: “No sé si soy un buen escritor; creo ser un excelente lector o, en todo caso, un sensible y agradecido lector”.
Umberto Eco en tanto sostenía que quien no lee, a los 70 años habrá vivido una sola vida: la propia. Quien lee habrá vivido 5.000 años.
La neuróloga, divulgadora Maryanne Wolf, directora del Centro de Dislexia y Justicia Social de la UCLA y una de las investigadoras más respetadas en el campo de la lectura y el cerebro, lleva décadas estudiando qué le hace al cerebro humano la forma en que lee.
Sus conclusiones pueden generar incomodidad: el cerebro no nació naturalmente para leer. La lectura es una tecnología que la humanidad incorporo hace apenas unos miles de años, y el cerebro tuvo que “reciclar” circuitos que existían para otras funciones.
Este proceso es frágil. Wolf advierte que el consumo digital acelerado — el scroll, el escaneo en forma de F, el salto permanente de un enlace al siguiente — está debilitando el circuito de la lectura profunda: la capacidad de hacer analogías, leer entre líneas, sostener un argumento complejo hasta el final. Lo dicho no constituye un juicio moral. Wolf no condena lo digital: reconoce que el acceso a libros en formato electrónico es un factor de democratización real, especialmente para quienes están lejos de los circuitos editoriales tradicionales.
Byung-Chul Han lo dice de otro modo: lo que se lee en un libro se asienta; la información que fluye en pantalla, pasa.
La lectura profunda es, también, la herramienta que permite detectar un análisis simplista, una noticia falsa, un argumento que suena bien pero que no cierra. Perderla no es un problema cultural abstracto, sino concreto.
Este 23 de abril, el Día Internacional del Libro coincide con el inicio de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, las “Bodas de Oro” de un evento que durante medio siglo consolidó a la capital argentina como el faro literario de la región. La edición de este año abre con un gesto que merece atención: por primera vez en su historia, el discurso inaugural fue reemplazado por un debate entre tres escritoras: Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero, coordinadas por María O’Donnell. Una señal discreta de que algo está cambiando en cómo la cultura se piensa a sí misma.
Hasta el 11 de mayo, el predio de La Rural en Palermo se convierte en una ciudad dentro de la ciudad. Perú es el país invitado de honor, con una delegación de 60 escritores bajo el lema “Caminos que unen”; la patria de Vallejo, Vargas Llosa y Blanca Varela como interlocutora de una Argentina que, en el mismo espacio, homenajea los 40 años de la muerte de Borges con un laberinto interactivo y recuerda los 50 años del golpe con una maratón de lectura de textos censurados.
El acceso tiene un detalle que vale aclarar: la entrada cuesta $8.000 de lunes a jueves y $12.000 los viernes, sábados, domingos y feriados. Pero cada ticket incluye un crédito de $12.000 para usar en librerías adheridas después de la feria.
Entre Ríos llega a esta edición con presencia propia. El stand provincial — Pabellón Ocre, stand N°3017 — reúne más de 30 autores y 20 editoriales de toda la provincia, desde Paraná hasta Chajarí, pasando por Gualeguaychú. Todos los días habrá presentaciones y lecturas de autores entrerrianos. El punto alto del calendario provincial es el Día de Entre Ríos, el 6 de mayo a las 20:30 en la Sala Julio Cortázar, con la presentación de Horizonte de sucesos, de Mariana Bolzán — ganadora del Premio Fray Mocho — y Perros de la lluvia, de Ricardo Romero, editado por Azogue Libros.
La grilla completa de autores y la lista de editoriales participantes está disponible en el sitio oficial de la convocatoria.
En ese marco, Concordia también dice presente. La artista plástica y escritora Griselda Lechini lleva su obra al escenario más grande de América Latina: este sábado 25 de abril, a las 14:45, presenta “Soy Mi Propio Lugar: 14 pasos para elegirte otra vez”, en el Pabellón de las Provincias del Norte, Espacio de Salta, en diálogo con el autor Jerónimo Bertoni.
Esta obra de Griselda Lechini trabaja sobre la resiliencia y la identidad, sobre cómo reconstruirse cuando algo se rompe. Es, en su escala y su registro, lo que Wolf defiende: el libro puede sostener un proceso, acompañar una transformación, darle forma a algo que de otra manera quedaría disperso. Que una voz concordiense lleve eso a la FILBA no es un dato menor. Es la complementación de este argumento.
Datos para el visitante
Fechas: 23 de abril al 11 de mayo · Lugar: La Rural, Palermo, Buenos Aires
Horarios: Lunes a viernes 14:00 a 22:00 · Sábados, domingos y feriados 13:00 a 22:00
Entradas: $8.000 (lunes a jueves) · $12.000 (viernes a domingos y feriados) · Pase 3 visitas: $18.000. Cada entrada incluye un chequelibro de $12.000 canjeable en librerías adheridas.
Gratuidades permanentes: Menores de 12 años · Personas con discapacidad · Docentes con acreditación · Pase Cultural GCBA
Gratuidades por días hábiles (excepto 1 y 2 de mayo): Estudiantes · Jubilados · Pensionados
Noche de la Feria: Sábado 25 de abril, ingreso libre a partir de las 20:00
Stand de Entre Ríos: Pabellón Ocre N°3017
Presentación de Griselda Lechini: Sábado 25 de abril, 14:45 · Pabellón de las Provincias del Norte (Espacio de Salta).
Silvio Verliac
Casa Tomada