Debo decir que las experiencias fueron negativas cuando los estudiantes no fueron a la escuela y lo hicieron virtualmente.
Esta no es una opinión, me baso en un trabajo de investigación que realicé en 2020 en una escuela de la ciudad de Concordia, Entre Ríos.
A qué conclusiones llegué:
Siguiendo un razonamiento lógico de los hechos debemos decir con Lidia Fernández (1998) que los establecimientos escolares en cuanto objeto de vinculación, deben sostener un enlace entre los estudiantes y la institución, la que es más que una relación provisoria, ya el que el sujeto- alumno da parte de sí a la escuela. Y por ello se enlazan todo tipo de afectos, y tiene un sentido de pertenencia, como destaca el PEI de la Escuela Artigas en sus propósitos.
A su vez, la escuela como objeto de representación va produciendo en el alumno una serie de imágenes del mismo, y de cada uno de los actores del establecimiento.

Lo arriba señalado no se está dando por la no presencialidad, lo que en la psiquis del estudiante – sin entrar en análisis psicoanalíticos -y guiándonos por las respuestas de la docente, hacen que el vínculo pedagógico se complejice. A prueba y error, lo que impide la igualdad educativa, o como mínima no se está asegurando.
La escuela de La Bianca en su Proyecto Pedagógico Institucional reseña que hay una heterogeneidad en su población, lo que hoy en tiempos de emergencia, saltan a la luz a la hora de las posibilidades de conectividad, del apoyo familiar indispensable, etc.
Esto último se ha profundizado con los estudiantes que tienen capacidades diferentes.
¿Existe una educación integral que garantice desarrollar todas dimensiones, y atentos a identidades complejas y comunes a todos?
La respuesta aparece inevitablemente negativa. No por falta de voluntad, o desidia o negligencia, simplemente me permito decir que el establecimiento- escuela, el vínculo docente y la relación de los estudiantes con sus pares, hacen que en pandemia, hoy sean los niños como pequeñas ínsulas, que luchan en un mar embravecido. Como señala la docente en la entrevista “los jóvenes aprendieron o experimentaron nuevos desafíos, aplicaciones nuevas, a superar obstáculos, una nueva forma de aprender que les cuesta mucho….ahora dependían de los tiempos que ellas dispusieran….”
De acuerdo al trabajo que pudimos realizar, no se sostiene la igualdad educativa ni se aseguran las condiciones necesarias para la inclusión, a pesar del ingente trabajo de docentes y directivos.
Por ende a las preguntas que nos formulábamos al principio de este trabajo, con las aulas vacías, los docentes a distancia, se hizo imposible el cumplimiento de la igualdad educativa, inclusión, el reconocimiento, la integración y el logro educativo de todos/as los estudiantes (Ley N° 26.206, 2009), quedando en un limbo la educación integral que garantice desarrollar todas las dimensiones de los estudiante, en el respeto de su realidades complejas y comunes a todos. Por Silvio Verliac
Casatomada