Análisis económico | Abril 2026
Seguir un plan económico en tiempo real constituye monitorear si las variables se comportan como el propio programa proyecta, y señalar cuando no lo hacen. Eso hacen economistas de distintas orientaciones —consultoras privadas, centros de análisis, organismos, bancos de inversión internacionales— con los datos. Lo que sigue es una síntesis de esas lecturas, con sus fuentes.
1. Inflación: la aceleración y el índice que no se actualizó
El IPC de marzo fue del 3,4%, el valor más alto de los últimos doce meses. Lleva diez meses consecutivos de incrementos. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumuló 9,4% —casi la totalidad del 10,1% proyectado por el propio Gobierno en el Presupuesto para todo el año.
El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central ubica la inflación de 2026 en torno al 29,1%. La tensión entre las proyecciones del mercado y el objetivo oficial quedó otra vez expuesta.
Hay un matiz metodológico que vale la pena explicar. El INDEC tenía previsto actualizar los ponderadores del IPC desde enero de 2026, incorporando los resultados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18 (ENGHo). La metodología que sigue vigente usa datos de 2004/05. La diferencia importa porque los servicios —tarifas, educación, transporte— pesan mucho más en el presupuesto de un hogar hoy que hace veinte años, y son exactamente los rubros que más subieron en marzo.
Esa actualización fue postergada. Según la consultora Equilibra, de haberse aplicado, la inflación de marzo habría sido 3,65% y el acumulado trimestral, 9,7%. Analistas señalaron que los nuevos ponderadores otorgan mayor peso a los rubros que más subieron, razón por la cual la diferencia entre ambas metodologías resulta particularmente visible en este trimestre.
El esquema cambiario vigente desde este año, actualiza el ritmo de devaluación con el dato de inflación de dos meses atrás. Eso significa que cuando la inflación acelera —como en marzo— el tipo de cambio tarda dos meses en reflejarlo.
2. Reservas: la diferencia entre comprar dólares y acumularlos
Las reservas brutas del Banco Central rondan los USD 44.000–45.000 millones. Es el número que publica el BCRA. Pero esa cifra incluye componentes que no son de libre disponibilidad: el swap de divisas con China, los encajes de depósitos bancarios en dólares, las obligaciones con organismos internacionales y los REPOs —préstamos de corto plazo garantizados con bonos que el BCRA deberá devolver—. Cuando se descuentan esos componentes, las estimaciones divergen, pero coinciden en que el resultado es negativo o marginalmente positivo.
Al 8 de abril, IERAL de la Fundación Mediterránea estimó las reservas internacionales netas en USD –229 millones. Si se incorporan las obligaciones del BOPREAL —bonos en dólares emitidos por el BCRA desde diciembre de 2023 para regularizar deuda comercial—, la cifra cae a USD –1.530 millones. La consultora Epyca (Martín Kalos), con metodología diferente, las ubica en USD –1.700 millones, aunque señala una mejora sustancial respecto de los USD –13.000 millones de fines de abril de 2025.
El BCRA acumuló cerca de USD 5.000 millones en compras durante 2026. Ese volumen no se tradujo en una mejora equivalente de las reservas netas: el Tesoro adquirió USD 3.659 millones al BCRA para afrontar vencimientos de deuda, compensando gran parte de lo comprado en el mercado. Al mismo tiempo crecieron los pasivos de corto plazo, impulsados por los REPOs. La distinción que marcan los analistas es técnica pero relevante: comprar divisas y acumularlas no son la misma operación.
La lectura más severa es la de Barclays: el banco de inversión sostiene que las reservas netas —excluyendo los desembolsos del FMI— son hoy más bajas que cuando asumió Milei, y que esa caída no respondió a una reducción del stock de deuda en dólares. La liquidez efectiva, descontando el riesgo de retiro de depósitos bancarios, cae a USD 23.000 millones, monto inferior a los USD 33.000 millones en vencimientos proyectados entre 2026 y 2027.
3. Deuda: el calendario y su lógica interna
En 2026, el Tesoro enfrenta vencimientos de deuda en moneda extranjera por USD 19.505 millones. El desglose: USD 8.446 millones en títulos públicos (con vencimientos concentrados en enero y julio); USD 4.400 millones al FMI; USD 2.000 millones de BOPREAL en el primer semestre; el resto en letras y otros organismos.
Para el pago de enero (USD 4.200 millones), el Gobierno recurrió a un REPO de USD 3.000 millones con bancos internacionales. De ese REPO, vencen USD 1.000 millones en octubre de 2026 y USD 4.000 millones en enero de 2027: es deuda nueva que financia deuda existente, con vencimiento en el próximo ciclo electoral.
Morgan Stanley calculó que las necesidades brutas de divisas para cubrir todos los pagos —intereses y amortizaciones— ascienden a USD 38.700 millones en 2026, aunque una parte significativa corresponde a bonos duales que se liquidan en pesos, lo que reduce el objetivo efectivo en divisas a alrededor de USD 19.900 millones. El banco proyectó que las principales fuentes de financiamiento serán USD 5.000 millones de organismos multilaterales y USD 6.000 millones de bonos en moneda extranjera, lo que dejaría una brecha de USD 5.000 millones a cubrir.
4. Recaudación: ocho meses de caída real consecutiva
En marzo de 2026, la recaudación nacional alcanzó los $16 billones, con una caída real interanual del 4,0%. Es el octavo mes consecutivo de retroceso. El primer trimestre cerró con una baja real del 7,3% interanual.
Los derechos de exportación cayeron 35% en marzo y acumulan cerca del 38% en el trimestre, en parte por la reducción de alícuotas decidida por el propio Gobierno. Los recursos de la Seguridad Social cayeron 2,3%, lo que da cuenta del estado del empleo formal y los salarios reales. El IVA —impuesto más directamente ligado al consumo interno— recaudó $5,6 billones, con una caída real del 2,6%. El único tributo con suba fue el de los combustibles (+35,3%), que el Gobierno actualiza mensualmente.
Lo que señalan los economistas es la composición del crecimiento económico: la expansión se concentra en sectores de baja intensidad tributaria —agro, energía, finanzas—, mientras que el comercio y la industria, que generan más empleo y más recaudación, retroceden. Para sostener el superávit primario del 2,2% del PBI comprometido con el FMI, el Tesoro debe ajustar el gasto en la misma medida en que cae la recaudación.
5. Apertura importadora: el efecto dual
La apertura comercial tiene un efecto verificable sobre los precios de algunos bienes. Entre 2023 y 2025, según datos del INDEC procesados por La Nación: las importaciones de lavarropas crecieron 1.432% y el precio real cayó 54,7%; las de heladeras aumentaron 625,2% y el precio real bajó 32,8%; las de vehículos crecieron 196,4% con una caída de precio del 12,2%. Para el consumidor que puede acceder a esos productos, el abaratamiento es real.
La contracara es la producción local. Un trabajo de Equilibra, elaborado en base a datos del INDEC, mostró que de 26 sectores productores de bienes que compiten con importaciones, 20 se contrajeron entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025. En 16 de ellos, la producción local perdió participación frente a productos importados.
El caso Whirlpool ilustra la dinámica: la compañía cerró definitivamente su planta en Pilar —inaugurada en 2022 con una inversión de USD 50 millones— y desvinculó a 220 trabajadores para pasar a importar bienes terminados. La planta tenía capacidad para producir 300.000 lavarropas por año.
Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, desde noviembre de 2023 hasta octubre de 2025 cerraron 2.380 empresas manufactureras. El empleo asalariado registrado en el sector privado acumula cerca de 200.000 puestos perdidos, concentrados en ramas industriales, según el SIPA. A diciembre de 2025, solo el 53,8% de la capacidad instalada de la industria estaba en funcionamiento, según el INDEC.
6. Consumo y actividad: el efecto en cadena
La persistencia de la inflación, combinada con los aumentos en tarifas, transporte y salud, sigue deteriorando el poder adquisitivo. Menor poder adquisitivo deriva en menor consumo; menor consumo, en menor recaudación; menor recaudación, en mayor ajuste para sostener el mismo resultado fiscal. El efecto llega a provincias y municipios: en el primer trimestre de 2026, la Nación habría perdido aproximadamente $3 billones en ingresos tributarios reales, y las provincias y CABA, $1,1 billones adicionales.
7. El sistema de tasas y la ingeniería del financiamiento.
Para los especialistas, la política monetaria del Banco Central es el torniquete que mantiene al dólar bajo control, pero a un costo que genera ganadores y perdedores definidos. Al 15 de abril, la tasa BADLAR se ubica en el 22,5% n.a., lo que representa un rendimiento mensual cercano al 1,85%.
Esta cifra alimenta lo que los críticos denominan el retorno de la "bicicleta financiera" (carry trade): un esquema donde grandes fondos venden divisas para apostar a la tasa en pesos, aprovechando un tipo de cambio que se mueve por debajo de ese interés. Para el FMI, esto es un éxito de "estabilidad", ya que garantiza que los pesos no corran al dólar. Sin embargo, para el sector productivo —con préstamos personales que superan el 66%—, la tasa actúa como un inhibidor de la inversión.
La mención en el comunicado de hoy del Fondo sobre la "venta de activos estatales" y la emisión de nueva deuda completa este cuadro. Revela que la acumulación de reservas no descansa solo en la exportación genuina, sino en una ingeniería de financiamiento diseñada para dar liquidez al sistema. Mientras el capital financiero encuentra rentabilidad, la economía real enfrenta el problema de descapitalizar activos para sostener una calma cambiaria que, por ahora, no se traduce en alivio para la industria ni el consumo.
Las tensiones que los analistas monitorean
Tensiones estructurales emergen del conjunto de estas variables, y son las que distintos economistas —de orientaciones diversas— señalan como los nodos críticos del programa:
Fiscal: el superávit primario requiere menos gasto, pero la caída de la recaudación exige un ajuste cada vez mayor para sostener el mismo resultado.
Cambiaria: el BCRA compra divisas en cantidades récord, pero los egresos por deuda compensan esas compras. La acumulación de reservas netas no acompaña el ritmo de las compras brutas.
Productiva: la apertura importadora baja precios en algunos bienes durables, pero reduce el tejido industrial intensivo en empleo —que es el que sostiene el consumo interno y la recaudación tributaria.
Estas no son contradicciones de implementación. Son tensiones propias de la lógica del programa, y por eso distintos especialistas las señalan como variables a seguir en los próximos trimestres.
El FMI aprueba la segunda revisión técnica
Mientras publicamos este análisis, el FMI dio a conocer este 15 de abril, 2026, el acuerdo a nivel de staff sobre la segunda revisión del programa vigente:
- El personal del FMI y las autoridades argentinas han llegado a un acuerdo a nivel técnico sobre la segunda revisión del programa EFF, lo que abre la posibilidad de acceder a unos 1.000 millones de dólares estadounidenses.
- El impulso político se ha fortalecido en los últimos meses con la aprobación por parte del Congreso del Presupuesto 2026 y una legislación de reforma crucial, así como con los ajustes al marco monetario y cambiario que han llevado a una acumulación incipiente de reservas, mejorando la capacidad de Argentina para gestionar las crisis.
- Partiendo de los impresionantes avances en materia de estabilidad, se llegó a un acuerdo sobre un paquete de políticas sólido y equilibrado destinado a afianzar la desinflación, la estabilidad externa y el crecimiento, apoyando así un acceso al mercado oportuno y sostenible, comienza diciendo el comunicado.
El personal del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las autoridades argentinas alcanzaron un acuerdo a nivel técnico sobre la segunda revisión del programa de reformas económicas de Argentina, respaldado por el Servicio Ampliado del Fondo (SAF) de 48 meses. Sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI, Argentina tendría acceso a aproximadamente 1.000 millones de dólares estadounidenses (800 millones de DEG).
El impulso reformista se ha fortalecido significativamente en los últimos meses. El gobierno ha logrado la aprobación del Congreso para el Presupuesto 2026 y legislación crucial destinada a formalizar la tenencia de activos financieros por parte de los residentes, mejorar la flexibilidad del mercado laboral, ratificar acuerdos comerciales clave y desbloquear inversiones en minería. Es importante destacar que las mejoras en el marco monetario y cambiario están generando un aumento en las reservas, con compras de divisas del banco central que superan los US$5.500 millones en lo que va del año. Argentina continúa sorteando bien los efectos indirectos de la guerra en Oriente Medio, gracias a la mejora constante de sus fundamentos económicos y su condición de exportador neto de energía. Esto se da en un contexto donde las empresas han podido repatriar dividendos por primera vez en seis años.
Se alcanzaron acuerdos sobre un sólido paquete de políticas para consolidar los notables logros en materia de estabilización y la reducción sostenida de los niveles de pobreza desde finales de 2023. Las políticas macroeconómicas y estructurales equilibrarán la desinflación, la estabilidad externa y los objetivos de crecimiento, al tiempo que apoyarán el acceso oportuno de Argentina a los mercados de capitales en condiciones más favorables. Los elementos clave del paquete de políticas incluyen:
Fiscal. El saldo de caja cero seguirá siendo el pilar fundamental del programa, en consonancia con un superávit primario del 1,4 % del PIB este año y respaldado por un control del gasto riguroso y continuo, a la vez que proporciona suficiente margen para la asistencia social específica. Con el tiempo, se espera que las reformas bien planificadas del marco tributario, de pensiones y fiscal mejoren aún más la calidad y la solidez de este pilar fiscal.
Política monetaria. Se seguirá fortaleciendo la política monetaria, con medidas preventivas para contener la volatilidad de las tasas de interés y mejorar la transmisión de la política monetaria y la asignación de crédito. La política monetaria se mantendrá suficientemente estricta para seguir apoyando el proceso subyacente de desinflación, con la ampliación de las bandas cambiarias y una mayor transparencia mediante la publicación de un informe trimestral que evalúe el desempeño en relación con los objetivos del programa monetario.
Externamente. Las autoridades están comprometidas a seguir fortaleciendo la capacidad de Argentina para gestionar crisis. Se proyecta que las reservas internacionales netas aumenten en al menos 8.000 millones de dólares en 2026, gracias a los esfuerzos por movilizar financiamiento en divisas y mantener las compras de divisas del banco central por un monto mínimo de 10.000 millones de dólares este año, en consonancia con la monetización prevista de la economía.
Financiamiento. Se está implementando una estrategia integral para refinanciar las obligaciones en divisas mediante la emisión continua de deuda pública denominada en dólares, la venta de activos estatales, operaciones de recompra con bancos centrales y préstamos externos, potencialmente respaldados por instituciones financieras internacionales. Se espera que, con el tiempo, esta estrategia impulse un acceso oportuno y sostenible a los mercados internacionales de capitales.
Estructural. Partiendo de los importantes avances logrados en la desregulación y apertura de la economía, las reformas en curso tendrán como objetivo impulsar el empleo formal, los mercados de capitales nacionales, la inversión privada y la productividad, incluyendo el aprovechamiento del potencial de los sectores estratégicos de Argentina en agricultura, energía, minería y la economía del conocimiento.
Partiendo de su trayectoria, las autoridades mantienen su compromiso de garantizar el cumplimiento de los objetivos del programa, incluyendo la adopción de medidas de contingencia cuando sea necesario, al tiempo que procuran superar las expectativas si se dan condiciones favorables.
El personal del FMI celebra la sólida y constructiva colaboración con las autoridades y su continuo compromiso con el programa, incluso mediante la implementación de medidas correctivas para subsanar los contratiempos anteriores. Una vez concluidas las medidas pendientes, el informe se presentará al Directorio Ejecutivo del FMI para su consideración, cierra el comunicado.
Casa Tomada
Análisis actualizado
Fuentes del análisis: INDEC, Banco Central de la República Argentina (BCRA), Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM/BCRA), IERAL–Fundación Mediterránea, Equilibra, Epyca, Barclays, Morgan Stanley, La Nación/datos INDEC-COMEX, Superintendencia de Riesgos del Trabajo, Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA/Secretaría de Trabajo). *FMI